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Los sefardíes: adquisición de la nacionalidad portuguesa

Los sefardíes: adquisición de la nacionalidad portuguesa

La legislación portuguesa prevé desde 2015 la posibilidad de que los judíos (mayores de edad) descendientes de sefardíes puedan adquirir la nacionalidad por naturalización si demuestran reunir ciertos requisitos objetivos relativos a la pertenencia a una comunidad sefardí de origen portugués, a saber, apellidos, idioma familiar o descendencia por línea directa o colateral.

 

¿Quiénes son los sefardíes?

Se llaman sefardíes los judíos descendientes de las antiguas y tradicionales comunidades judías de la península ibérica (Sefarad o Hispania en hebreo, es decir, Portugal y España). La presencia de estas comunidades en la península ibérica se remonta a mucho tiempo atrás. De hecho, se considera que es incluso anterior a la formación de los reinos cristianos ibéricos. A finales del siglo XV, y tras el Decreto de la Alhambra, las comunidades judías fueron objeto de persecución por la Inquisición española y más tarde, en Portugal, fueron obligadas a convertirse al catolicismo, perseguidas o expulsadas del país. Así, a finales del siglo XV y principios del XVI se asistió al asentamiento de innumerables sefardíes en otros países, no solo de Europa, sino también de África y América, en donde formaron comunidades de gran renombre y, en algunos casos, construyeron sinagogas notables.

 

Los sefardíes en Portugal

A pesar de ser perseguidos y expulsados de Portugal, muchos sefardíes y sus descendientes conservaron no solo el idioma, sino también muchos ritos tradicionales, apellidos, objetos y documentos que demuestran su origen portugués. Es más: muchos de sus descendientes hablan todavía hoy entre sí el ladino, una lengua derivada del castellano y del portugués que utilizaban en el siglo XV los sefardíes.

En 2015, tras la modificación de la Ley de la Nacionalidad que permitió a los sefardíes expulsados de Portugal desde el siglo XV adquirir la nacionalidad portuguesa, se registraron 466 solicitudes. Esa cifra ha ido aumentando año tras año hasta alcanzar los 51 000 descendientes de sefardíes que han solicitado ya la nacionalidad portuguesa. En total, según datos aportados por la directora de los Servicios Centrales del Instituto de Registros y Notariado en una entrevista publicada el 7 de febrero de 2020, se concedió la nacionalidad portuguesa a casi 17 000 sefardíes hasta la fecha.

 

Diferencias a la hora de adquirir la nacionalidad portuguesa o española para los sefardíes

España también brindó a los sefardíes la posibilidad de obtener la nacionalidad, pero el plazo terminó en octubre de 2019, después de haber estado tres años abierto. Al contrario de lo que sucede en España, la presentación de la solicitud no tiene fecha límite en Portugal. Pero no se acaban aquí las diferencias en los procedimientos de ambos países:

  • En Portugal es obligatoria la obtención del certificado de origen sefardí emitido por la comunidad judía portuguesa, al contrario de lo que sucede en España, en donde este certificado se podía obtener en las comunidades judías de diferentes países que contaran con el aval de la Federación de Comunidades Judías de España.
  • Portugal no exige realizar exámenes culturales ni de portugués.
  • No es necesario demostrar ninguna relación con Portugal, al contrario de lo que sucedía en España, en donde sí era obligatorio.
  • No es necesario viajar para firmar un certificado notarial, ya que la solicitud y la documentación original se pueden presentar en las correspondientes dependencias acompañados de un poder notarial.

 

Los sefardíes: ¿cómo demostrar la descendencia?

En Portugal, la comprobación de la descendencia de sefardíes se realiza mediante un certificado emitido por la Comunidad Judía Portuguesa, el cual se puede obtener en la Comunidad Israelí de Lisboa o de Oporto. Este certificado debe contener el nombre completo, la fecha y lugar de nacimiento, la filiación, la nacionalidad y la residencia del solicitante, e indicar la descendencia directa o relación familiar en línea colateral de progenitor común de la comunidad sefardí de origen portugués, debidamente documentados.

En ausencia de este certificado, la ley prevé la admisión de otras pruebas:

  • Documento compulsado emitido por la comunidad judía a la que pertenezca el solicitante, que dé fe de que utiliza expresiones en portugués en ritos judíos, o que utiliza el ladino como lengua hablada en el seno de esta comunidad.
  • Registros documentales compulsados tales como registros de sinagogas y cementerios judíos, certificados de residencia, títulos de propiedad, testamentos u otros comprobantes del vínculo familiar en línea colateral de progenitor común de una comunidad sefardí de origen portugués.

 

Documentos necesarios para adquirir la nacionalidad portuguesa

Las solicitudes se deben presentar en el Registro Central de Lisboa o en los consulados de cada país, y deben incluir los siguientes documentos:

  1. Certificado emitido por la Comunidad Israelí de Lisboa u Oporto, o documentos equivalentes, tal como se explica más arriba.
  2. Certificado de nacimiento.
  3. Copia del documento de identificación debidamente compulsada.
  4. Certificado de antecedentes penales del país de nacimiento, del país de nacionalidad y de los países en los que haya residido y resida.

 

Ventajas de adquirir la nacionalidad portuguesa

Además de la justa reparación de los vínculos con la península ibérica, los sefardíes que adquieran la nacionalidad portuguesa podrán disfrutar de muchas otras ventajas, sobre todo aquellos que no tengan la ciudadanía de ningún otro Estado miembro de la Unión Europea:

  1. Ciudadanía europea, con todas las ventajas que de ello se derivan, como por ejemplo, la libre circulación de personas, bienes y servicios
  2. Acceso a los sistemas de salud y educación de la Unión Europea
  3. Entrada en los países del espacio Schengen sin necesidad de visado
  4. Posesión de doble nacionalidad
  5. Herencia para los descendientes
  6. Posibilidad de vivir en Portugal, uno de los países de la Unión Europea más interesantes para residir, trabajar e invertir.
06 mar 2020